LA RISA… CONTRIBUCIÓN A LA PRODUCTIVIDAD.

LA RISA… CONTRIBUCIÓN A LA PRODUCTIVIDAD.

Reír ha resultado ser una de las más efectivas fuentes de salud, hasta el punto que ha sido practicada y apreciada a lo largo de la historia en casi todos los periodos en que se concibe
Pero ¿por qué no reímos en las empresas?
Existe una etiqueta que recubre la escena organizacional, la cual pareciera dictar la pauta en lo que al mundo laboral se refiere, y es la frase que sentencia de manera inequívoca que “los negocios son algo serio”, y sí, lo son y con seriedad deben afrontarse los retos y responsabilidades que ello representa. Pero los negocios no dejan de ser serios porque la gente que los hacen posibles sea feliz y sonría.

¿Qué mensaje está enviando una empresa a las personas cuando solicita personal que pueda trabajar bajo presión? ¿Cuál debe ser la lectura que realice un colaborador al ver que se procura por encima de lo que sea el bienestar del cliente (porque es el que paga) y se descuida su bienestar (quien lo hace posible lo que se ofrece al cliente)?. No se puede exigir lo que se es incapaz de dar.
Las empresas deben preocuparse realmente por introducir elementos de distracción controlados, de sano esparcimiento y sobre todo de un alto sentido humorístico a las largas horas que mantiene en sus instalaciones tanto al personal que ahí labora como a los clientes que las visitan.
El cliente debe sentirse feliz de ser atendido y quien lo atiende mucho más de hacerlo, para ello, éste último, no debe ver el trabajo como una pesada tarea, sino como un agradable reto.

Son muchos los recursos humorísticos de los que puede valerse la empresa, para generar un mejor ambiente y que hagan no solo verse felices a sus colaboradores sino sentirse realmente de esa forma (ejemplo: el uso de periódicos electrónicos con información curiosa o divertida, actividades recreativas, reuniones no-administrativas) podrían ser verdaderos detonantes de innovación, buen ambiente de trabajo y conexiones realmente sólidas con la visión y misión de la empresa.
Piense: Ya la vida es bastante dura para la mayoría de las personas; si al tráfico de la ciudad, el clima cambiante, los altos costos de productos y servicios, los sucesos políticos y sociales, la inseguridad y las responsabilices propias y colectivas le sumamos una empresa o una supervisión oscura, exigente, estricta y malhumorada ¿cómo podemos pretender poseer calidad de servicio? Se debe convertir a la empresa en un foco de alegría, bienestar y satisfacción, manteniendo siempre presente que no ha de ser sólo el cliente el que debe sentirse a gusto con nosotros, también debe estarlo nuestra gente. ¿Es esto tan difícil de aplicar?